A lo largo del recorrido, fueron muchos los hermanos y devotos que acompañaron al Señor, creando un clima de piedad que invitaba a meditar, paso a paso, en el misterio de su Pasión, en un ambiente que se vio también favorecido por la colaboración y la acogida respetuosa de los vecinos.
Para la celebración de este acto piadoso, el Señor estrenaba unas antiguas potencias de alpaca plateada, así como un conjunto de sábana y almohada de terciopelo rojo, evocando simbólicamente la sangre derramada por nuestra salvación.
Que el testimonio vivido en esta noche nos ayude a seguir caminando junto al Señor, acompañándole en su entrega redentora.
Fotos: David Gómez.




















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