domingo, 13 de enero de 2019

La Santísima Virgen de los Dolores ataviada para el tiempo ordinario


Fotos: Andrés García - Jorge Hidalgo

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada, María,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
¡Mírame con compasión!
¡No me dejes, Madre mía!

domingo, 30 de diciembre de 2018

Enero. Santa Misa de Hermandad


El próximo jueves 3 de enero, se celebra en la Iglesia de San Roque a las 20:00 horas, Santa Misa de Hermandad por el eterno descanso de nuestros hermanos difuntos. A las 19:30 horas, rezo del Santo Rosario a la Santísima Virgen de los Dolores.

Animamos a todos nuestros hermanos a compartir estos momentos de confraternidad en torno a la celebración de la Eucaristía.

Galería. Visita a la residencia "Madre Encarnación"







En la fiesta de la Sagrada Familia

Queridos hermanos y hermanas:

En el marco precioso de la Navidad celebramos en este domingo la fiesta de la Sagrada Familia. Comienzo mi carta semanal saludando a los Delegados diocesanos, a los sacerdotes y laicos comprometidos en la Pastoral Familiar en los Centros de Orientación Familiar y en las parroquias. Os manifiesto mi afecto fraterno, mi aprecio y gratitud por la hermosa tarea que realizáis, tan urgente y necesaria en esta hora de la Iglesia y del mundo.

Pocos flancos de la pastoral de la Iglesia son tan urgentes y fecundos como la pastoral de la familia y de la vida, un campo verdaderamente apasionante y en el que hay tanto por hacer. A todos os invito a fortalecer la comunión en los planos doctrinal y pastoral. Es de capital importancia que todos los que servimos en este sector tan esencial en la vida y en la acción de la Iglesia trabajemos unidos, naveguemos en la misma barca, remando con el mismo ritmo, con la misma intensidad y en la misma dirección. Lo contrario sólo conduce a la ineficacia y a la esterilidad, en un campo verdaderamente importante en la vida de la Iglesia y en el que no podemos derrochar energías inútilmente.

No es el momento de hacer un análisis sobre la situación de la familia en el mundo occidental y en España, que ciertamente está sumida en una profunda crisis. Sí quisiera subrayar el altísimo valor social y eclesial que encierra la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer y en el amor conyugal, santificado por la gracia del sacramento y abierto a la transmisión de la vida. Las palabras de la Constitución Gaudium et Spes, a pesar de sus cincuenta años largos de vigencia, no han perdido un ápice de actualidad: “La salud integral de la persona, de la sociedad y de la comunidad cristiana está estrechamente ligada a la salud integral de la comunidad conyugal y familiar” (GS 48). Esta afirmación del Concilio Vaticano fue reformulada por Juan Pablo II con estas palabras: “El futuro del mundo y de la Iglesia pasa a través de la familia”. Otro tanto nos ha dicho en esos años cientos de veces el papa Francisco, que bien recientemente nos ha recordado la afirmación de GS “la familia es la escuela del más rico humanismo”.

En los últimos años se ha repetido hasta la saciedad que esta “es la hora de la familia”.Efectivamente, es la hora de establecer una pastoral familiar orgánica desde las parroquias; de acompañar a los matrimonios para que vivan gozosamente su fidelidad, la espiritualidad que les es propia y entiendan el matrimonio como una auténtica vocación dentro de la Iglesia y un camino específico de santificación; de acompañar a los novios para que se preparen con seriedad para el matrimonio y asuman plenamente el proyecto de Dios en sus vidas; de ayudar a esposos y novios a que descubran la dimensión más profunda y auténtica de la sexualidad según el plan de Dios; de ayudar a los matrimonios y a las familias con problemas o en situaciones difíciles; de reclamar a los poderes públicos una mayor atención y ayuda a la familia en todos los sentidos, económico, educativo y cultural; y de ayudar a los matrimonios para que sean los primeros transmisores y comunicadores de la fe a sus hijos, conscientes de que la familia es la primera célula de la Iglesia, la Iglesia doméstica

Es este un tema de capital importancia en el marco de la nueva evangelización. Los padres, en efecto, son los primeros educadores y evangelizadores de los hijos. Nadie puede suplantarles ni privarles de este sagrado derecho, que están llamados a ejercer en primera persona. Ellos deben ser los primeros responsables del anuncio del Evangelio a sus hijos, a través de la palabra y de su testimonio de vida. En la iniciación cristiana de sus hijos en el hogar es cuando los padres cristianos “llegan a ser plenamente padres, es decir, engendradores no sólo de vida corporal, sino también de aquella que, mediante la renovación del Espíritu brota de la Cruz y Resurrección de Cristo”, como escribiera Juan Pablo II en Familiaris consortio (n. 9)

Es un hecho constatable que, entre nosotros, desde hace décadas, se ha interrumpido la transmisión de la fe en la familia. Muchos padres han dimitido de la obligación primordial de ayudar a sus hijos a conocer al Señor, iniciarles en la oración y los hábitos de piedad, en la devoción a la Virgen, el descubrimiento del prójimo y la experiencia de la generosidad. Es una consecuencia fatal de la secularización de nuestra sociedad, en la que valores religiosos representan bien poco. Es urgente, pues, que la pastoral familiar ayude a los padres a redescubrir su misión como primeros evangelizadores de sus hijos, para lo que cuentan con la gracia del sacramento.

Para todas las familias de la Archidiócesis, mi saludo fraterno y mi bendición.

 + Juan José Asenjo Pelegrina. Arzobispo de Sevilla

Feliz día de la Sagrada Familia

Hoy se celebra la fiesta de la Sagrada Familia y la Iglesia nos invita a mirar a José, María y al Niño Jesús, quienes desde un principio tuvieron que enfrentar peligros y el exilio a Egipto, pero demostrando que siempre el amor puede más que la muerte. Esta celebración nos motiva a profundizar en el amor familiar, examinar la propia situación del hogar y buscar soluciones que nos ayuden a ser cada vez más como la Familia de Nazaret.


viernes, 28 de diciembre de 2018

Santo Entierro 2018

En la noche de ayer, la Hermandad despedía el 2018 con la entrañable convivencia que habitualmente tiene lugar en estas fechas en la Sala Capitular de la Iglesia de San Roque. En la misma se proyectó el audiovisual "Santo Entierro 2018" en el que se recuerdan a modo de muestra, algunos de los momentos y vivencias de los diferentes actos de Culto y otras actividades organizados por la Hermandad a lo largo de este año que termina.
Tras rezar una oración ante Nuestros Sagrados Titulares, dando gracias por los momentos vividos en torno a Ellos durante todo el año, finalizaba el encuentro con un ágape de confraternidad en la Sala Capitular.

martes, 25 de diciembre de 2018

Convivencia de Hermandad

Mañana jueves 27 de diciembre a las 21:00 horas celebraremos en la Iglesia de San Roque la entrañable Convivencia de Hermandad en la que se proyectará el audiovisual “Santo Entierro 2018”, una memoria gráfica que a modo de muestra pretende plasmar un resumen de los actos de Culto y otras actividades celebradas por la Hermandad a lo largo de este año que concluye. 

Aprovechamos para hacer extensible la participación en este encuentro a todos los hermanos de la Hermandad. 


lunes, 24 de diciembre de 2018

Galería. Nacimiento en la capilla del Sagrario

Les mostramos algunas fotografías del Nacimiento instalado en la capilla del Sagrario de la Iglesia de San Roque que podrá contemplarse durante el tiempo de Navidad.

















Fotos: Jorge Hidalgo

 Horario de visitas
Tardes: de 18:30 a 21:00 horas
Mañanas: de 11:30 a 14:00 horas (viernes y sábado)

Para vivir de verdad la Navidad

Queridos hermanos y hermanas:
¡Santa y feliz Navidad! Este es mi deseo en la víspera de la Nochebuena para todos los cristianos de la Archidiócesis. No es para menos. El lunes, en la Misa de medianoche, la liturgia nos anunciará de nuevo la gran noticia que hace dos mil años el ángel anunció a los pastores: “No temáis, os traigo la Buena Nueva, una gran alegría para todo el pueblo: en la ciudad de David os ha nacido el Salvador, el Mesías, el Señor” (Lc 2,10-11). Y volveremos a escuchar el cántico de los ángeles: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”. Por ello, nos alegramos y regocijamos con la liturgia de la Iglesia, porque con el nacimiento de Jesús «se manifiesta la benignidad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres» (Tit 3,4). Así es en realidad. La encarnación y el nacimiento del Señor es fruto del amor deslumbrante de Dios por la humanidad. «El Verbo, igual con el Padre -escribe san Juan de Ávila- quiso hacer romería y pasar por el mundo peregrino. Por amor toma ropa de paño grueso, el sayal de nuestra humanidad» (Serm. 16).

La admiración, el estupor y la gratitud deben ser en estos días las consecuencias naturales de la contemplación del don de la Encarnación, gratitud en primer lugar al Padre de las misericordias, de quien parte la iniciativa. Dios Padre se apiada del hombre perdido y se acerca a nosotros por medio de su Verbo. Pone en Él un corazón humano y lo hace uno de los nuestros. En Cristo el Padre se nos entrega, gesto que es tanto más de agradecer por cuanto que esto acontece, como dice san Pablo, cuando nosotros estábamos lejos y vivíamos de espaldas a Dios (Rom 5,8-10). Esta es la maravilla que en estos días de Navidad contemplamos y celebramos con gratitud.
Nuestra acción de gracias deberá detenerse también en Jesús, quien en su entrada en el mundo dirige a su Padre esta oración filial: «He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad» (Heb 10,5-7). Jesús obedece al Padre para reparar la desobediencia de Adán (Hebr 5,8), obedece hasta la muerte por nosotros (Fil 2,8), con la sumisión del que es enteramente libre. Agradezcamos al Señor en estos días su obediencia, pues en ella está en el origen de nuestra salvación.
No olvidemos en nuestra contemplación serena y agradecida a la tercera persona de la Santísima Trinidad, pues la Encarnación se realizó «por obra y gracia del Espíritu Santo». Él fue la sombra fecunda que obró el prodigio (Lc 1,35) en una especie de Pentecostés anticipado. Por ello, llenos de gratitud, alabamos también al Espíritu Santo.
Por último, en esta Navidad hemos de acercamos con amor filial a Santa María, la «llena de gracia» (Lc 1,28), la esclava obediente a la Palabra de Dios (Lc 1,38). Con María la humanidad tiene una deuda permanente e impagable. Su fiat, su sí, su hágase en mí según tu palabra hace posible nuestra salvación. Con gran generosidad responde a Dios que ella es su esclava y que desea ardientemente que se realice con su cooperación su proyecto salvador. Nosotros admiramos con emoción su grandeza y con gratitud inmensa la alabamos como causa de nuestra alegría.
Un nuevo modo de agradecer el nacimiento del Señor es reconocer y respetar la dignidad del hombre, que en la encarnación recobra toda su grandeza. En el oficio de lecturas del día de Navidad nos dirá san León Magno que, al precio de la sangre de Cristo, Dios ha concedido al hombre una dignidad extraordinaria: ha sido hecho partícipe de la naturaleza divina, miembro del cuerpo místico y templo del Espíritu Santo. Cristo, pues, descubre al hombre la grandeza de su vocación. Por ello, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado (GS, 22). En su encarnación, el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a todo hombre, identificándose especialmente con el hambriento, el sediento, el desnudo, el transeúnte y el inmigrante, el enfermo y el privado de libertad (Mt 25,31-46).
En consecuencia, agradecemos el don de la Encarnación, cada vez que reconocemos, respetamos y defendemos la dignidad inalienable del hombre, cuando lo valoramos como Dios lo valora y le amamos como Dios le ama. Cuando curamos sus heridas o aliviamos su soledad, cuando damos de comer al hambriento o cobijo a los sin techo, cuando tutelamos y defendemos la dignidad de nuestros hermanos.
En su nacimiento el Señor se hace enteramente solidario con nosotros. Por ello, sólo viviremos auténticamente la Navidad si una fuerte carga de fraternidad alienta nuestras relaciones y sacude nuestra indiferencia ante los hermanos. La cercanía a los pobres es una actitud obligada si queremos vivir coherentemente la Navidad.
Os reitero a todos mi felicitación más cordial ¡Santas y felices Pascuas para todos los cristianos de la Archidiócesis!
+ Juan José Asenjo Pelegrina. Arzobispo de Sevilla

domingo, 23 de diciembre de 2018

Galería. Belén

Les mostramos a través de esta entrada algunas fotografías del Belén instalado en la Iglesia de San Roque por el Grupo Joven con la colaboración de los hermanos más pequeños de la Hermandad que participaron en la convivencia infantil del pasado sábado 15 de diciembre. 

  







Horario de visitas del Belén
Tardes: de 18:30 a 21:00 horas
Mañanas: de 11:30 a 14:00 horas (viernes y sábado)