domingo, 11 de marzo de 2012

El Cristo Yacente y Manuel Pineda Calderón

Foto: Francisco J. Granado
Por segundo año consecutivo y en las semanas previas a la Cuaresma, la Hermandad organizó un ciclo de conferencias con el objetivo de profundizar en diversos aspectos relacionados con la historia, el patrimonio y la amplia realidad de nuestra corporación, para conocerla más y mejor.
 
El sábado 4 de febrero vino desde Alcalá de Guadaira el profesor en Historia del Arte, don Enrique Ruiz Portillo; impartiendo una interesantísima conferencia -apoyada en docenas de imágenes- sobre la vida y obra del gran imaginero y artista don Manuel Pineda Calderón, autor de nuestro amado Titular el Santísimo Cristo Yacente.

Todos conocemos el gran interés mostrado por las distintas Juntas de Gobierno -desde hace unos 20 años- por aumentar y propagar la devoción al Señor: Viacrucis anual, besapiés, traslados solemnes tanto a la urna procesional como al Altar Mayor el Domingo de Resurrección, celebración solemne conmemorativa del 50º aniversario de su bendición presidida por el Arzobispo Amigo Vallejo.

Es pues, en este contexto donde enmarcamos esta conferencia sobre Pineda, muy vinculado en su trayectoria profesional y personal a Arahal. Él talló también la impresionante imagen del Santísimo Cristo de la Esperanza -sin duda su mejor crucificado-, la Virgen de las Angustias y San Juan Evangelista, así como las manos de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y la restauración parcial de un pie del venerado Cristo de la Misericordia. Asimismo realizó las cartelas alusivas al entierro de Cristo del paso de la urna.

Gracias a don Enrique Ruiz hemos podido recuperar para el archivo la copia del contrato del la imagen del Santísimo Cristo Yacente, siendo entonces Hermano Mayor, en 1944, don julio Beauchy Arias de Reina, firmando el Secretario don Francisco Jiménez Fraile y el Tesorero don Antonio Camacho Bernabéu. La imagen llegó a nuestra sede canónica de San Roque en 1945, siendo ubicado para recibir culto a los pies de la Santísima Virgen de los Dolores, en el Altar Mayor, formándose un conjunto único y de especial unción como es la del sereno dolor de la Madre sobre el cuerpo inerte de su Hijo.

Sin duda, don Manuel Pineda conoció nuestro templo antes de tallar el Cristo, pues el leve giro de su cabeza hacia la derecha muestra una clara intención por acercar el rostro hacia el pueblo, para así -durante todo el año- posibilitar una oración más profunda y próxima. Pineda realizó otro Cristo Yacente, fue para su localidad de Alcalá de Guadaira en 1940, siendo éste mucho más rígido y sin el giro antes descrito, pues su altar es totalmente distinto al nuestro.
Sabemos que fue además de un gran imaginero, un profundo cristiano, hombre espiritual que siempre frecuentó los Sacramentos. Y ello se intuye en la espiritualidad que transmite toda su extensísima obra.

Debemos ser conscientes de la importancia que tiene Nuestro Titular. Hemos ponderado su valor artístico, una anatomía perfecta y una dulce muerte en su rostro, sin dramatismos, inspirado también por la delicadeza de la Virgen. Pero -por encima de todo esto- para los hermanos del Santo Entierro, no sólo se trata de contemplar la talla que brotó de las  manos de Pineda. Es la representación de Cristo en el momento de ser desclavado de la Cruz y conducido al sepulcro. Muerto por cada uno de nosotros y signo previo al momento cumbre de la Resurrección.

Son ya varias las generaciones que le han ofrecido sus súplicas y oraciones. Siempre con el silencio por testigo, como en el Viacrucis que cada Cuaresma realizamos en el primer día del Septenario, en el que lo tenemos tan cerca…
 
Miguel Jiménez Maldonado
Publicado en el Boletín Cuaresmal de la Hermandad

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